La meditación es uno de los caminos hacia la paz interior y el relajamiento. El objetivo de la meditación es hacer contacto con el alma.
Meditar es hacer que tus emociones y tu mente guarden silencio para enfocar nuestra mente en nuestro interior. Cuando meditamos somos capaces de ponernos en contacto con nosotros mismos.
Meditar no significa anular la mente, no es pelearte con ella para que deje de pensar, culparte porque no puedes. Sólo seres muy evolucionados consiguen parar la mente totalmente. Solo observa los pensamientos como si fuesen nubes que pasan por nuestra cabeza. Al meditar, sencillamente observamos este ir y venir de nuestros pensamientos, con una actitud no crítica sino de cariño. Al descubrir como un travieso pensamiento esta en mi mente, simplemente le observo y al sentirse observado desaparecerá.
Cuando, a través de la meditación, te pones en contacto con tu alma, tu vida comienza a cambiar. Con la meditación comienzas a descubrir tu verdadero mundo; Un mundo de armonía y belleza, de luz y amor, de fuerza y sabiduría. Un mundo que es tuyo; sólo tienes, simplemente, que decidirte a entrar.
El entorno debería ser un lugar agradable y tranquilo.
Usa ropa cómoda
La postura adecuada para meditar es en la que más cómodo se esté. No te acuestes porque te vas a quedar dormido. La mejor posición es sentado cómodamente en una silla con la espalda derecha y la cabeza con el mentón ligeramente inclinado hacia adelante. Si puedes sentarte en el piso sobre un cojín, con las piernas cruzadas, en la posición de loto o medio loto, es muy recomendable, pero para la mayoría de nosotros resulta muy incómodo. No se puede meditar si estás incómodo, si te duele una rodilla o se te durmió la pierna. Por lo tanto, la clave aquí es la comodidad, de manera que tu cuerpo físico no te moleste durante la meditación.







